De acuerdo con los datos del Tribunal Superior Electoral (TSE), con el 95,7 % de las actas escrutadas, Bolsonaro, representante del Partido Liberal, aventaja al jefe de Estado, quien registra un 44,13 % de los votos. La legislación brasileña exige superar la barrera del 50 % para evitar un balotaje, por lo que la cita definitiva quedó pautada para el próximo 25 de octubre.
Cierre de centros de votación y magnitud del padrón
La jornada electoral cerró sus puertas a las 5:00 p.m. (hora local), tras una movilización masiva de 159 millones de ciudadanos habilitados para sufragar. Además de la jefatura del Estado, el proceso permitió la renovación de las 27 gobernaciones, la totalidad de los 513 escaños en la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado Federal.
El sistema electoral brasileño
Desde 1996, Brasil emplea un sistema de urnas electrónicas que ha garantizado la celeridad en el procesamiento de los resultados. A pesar de las condiciones climáticas adversas registradas en diversas regiones, las autoridades del TSE confirmaron que el proceso se desarrolló con normalidad y sin reportes de incidentes de gravedad.
Polarización entre los principales candidatos
La elección ha sido marcada por un fuerte contraste entre la gestión de Lula da Silva y la propuesta conservadora de Flávio Bolsonaro. Las encuestas previas ya anticipaban un escenario de alta competitividad, con ambos aspirantes superando el 40 % de intención de voto.
Tras sufragar, Bolsonaro expresó su deseo de que el país opte por un cambio frente a lo que denominó una «era de atraso», mientras que Lula da Silva, al ejercer su derecho al voto en São Bernardo do Campo, calificó el proceso como una confrontación entre «la democracia y la barbarie».