El juez Alexandre de Moraes desestimó la solicitud de los abogados del exmandatario de ultraderecha (2019-2022) de enviarlo a su residencia por motivos de salud, según un documento judicial al que tuvo acceso la AFP.
No obstante, Moraes aprobó su salida hacia un centro médico para someterse a una cirugía en una fecha aún por definir.
Los representantes legales habían solicitado permiso para realizar dos intervenciones quirúrgicas: un bloqueo anestésico del nervio frénico, que controla el diafragma, debido a un persistente hipo que padece el exgobernante, y una operación para corregir una hernia inguinal.
Una evaluación médica de la Policía Federal, solicitada por Moraes, confirmó que ambas intervenciones están justificadas.
Ahora, la defensa deberá coordinar los procedimientos y notificar la fecha a la fiscalía, conforme a la resolución de Moraes.
Nuevo recurso desestimado
Previamente, este mismo viernes, el juez Moraes había rechazado otra apelación de la defensa de Bolsonaro, que pretendía anular su condena.
A finales de noviembre, la máxima corte brasileña determinó que se habían agotado todas las vías de apelación para el expresidente, quien comenzó a cumplir su pena en una pequeña celda en la sede de la Policía Federal en Brasilia.
Fue trasladado allí de forma anticipada, después de destruir la tobillera electrónica que monitoreaba su arresto domiciliario preventivo.
Los recursos anteriores se habían enfocado en señalar «ambigüedades, omisiones y contradicciones» en el proceso.
Pero sus abogados presentaron una nueva apelación, denegada este viernes, relacionada con el fondo del caso.
Moraes declaró inadmisible este tipo de recurso, ya que cuatro de los cinco jueces que lo juzgaron votaron a favor de la condena contra Bolsonaro.
Según el magistrado, las normativas del Tribunal Supremo establecen que serían necesarios dos votos en contra del fallo para presentar un recurso de apelación sobre el fondo del asunto.
Bolsonaro, de 70 años, fue hallado culpable de liderar una «organización criminal» que conspiró para asegurar su «control autoritario del poder» tras su derrota electoral frente al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, en octubre de 2022.
Su juicio generó tensiones entre Brasil y Estados Unidos, dado que el exlíder de ultraderecha era un aliado del expresidente estadounidense, Donald Trump.
Invocando una «caza de brujas» contra Bolsonaro, Trump tomó represalias e impuso aranceles punitivos a Brasil, los cuales fueron considerablemente reducidos tras una reunión con Lula en octubre.
Esta semana, el congreso brasileño, de mayoría conservadora, aprobó una ley que contempla la reducción de la condena de cárcel del expresidente de 27 a poco más de dos años.
Lula anunció el jueves su intención de vetar el proyecto de ley, aunque el parlamento podría tener la última palabra, por su facultad de anular el veto presidencial con una votación mayoritaria.