Según el padre del político fallecido, el móvil del crimen fue netamente político, impulsado por el futuro que su hijo representaba para la nación. “Miguel iba a ser el próximo presidente de Colombia por eso lo mataron, para silenciarlo”, sentenció Uribe Londoño, subrayando la trascendencia política de la víctima.
Uribe Londoño manifestó gran inquietud ante lo que describió como una “conexión entre Venezuela y Colombia”, calificando dicha supuesta unión, especialmente en el ámbito gubernamental, como “supremamente grave”. Ante esta situación, hizo un llamado vehemente a la Fiscalía para que actúe con la máxima determinación y sin temor, dado que el proceso ya habría avanzado en la identificación de varios de los “cabecillas” implicados en el magnicidio.
El progenitor del senador asesinado enfatizó la necesidad de que la búsqueda de justicia sea imparcial y no se vea influenciada por intereses políticos. “La justicia no puede tener sesgos. Mi hijo fue asesinado por razones políticas, y quienes planearon esto deben pagar sin importar el poder que tengan”, puntualizó, exigiendo un proceso judicial transparente y libre de interferencias.
Estas graves acusaciones sobre la financiación internacional del crimen se producen semanas después de que la justicia colombiana dictara la primera sentencia relacionada con el caso. Carlos Eduardo Mora González, conocido como “el Veneco” o “el Venezolano”, fue condenado a 21 años de prisión por un juez de Bogotá tras admitir su participación en los hechos.