Una intensa tormenta eléctrica, acompañada de precipitaciones torrenciales y granizo, generó una situación crítica este martes en Santiago de Chile, derivando en inundaciones considerables, la paralización del tráfico vehicular y el colapso de servicios básicos en toda la Región Metropolitana.
Debido a la severidad de este evento climático, vinculado al fenómeno conocido como «El Súper Niño», el gobierno y los organismos de protección civil establecieron la Alerta Roja en la capital para priorizar la atención en las áreas más afectadas.
El temporal convirtió las arterias viales en verdaderos canales de agua, dejando a numerosos conductores atrapados, además de causar anegaciones en diversas estaciones del Metro de Santiago y dejar sin electricidad a miles de hogares.
Las autoridades chilenas mantienen el despliegue de los equipos de rescate ante el riesgo inminente de aluviones y deslizamientos de tierra en los sectores cordilleranos y precordilleranos.
Crisis en servicios y monitoreo constante
Los cuerpos de emergencia de la nación austral evalúan los daños en la infraestructura urbana mientras permanecen activos en los puntos de mayor vulnerabilidad:
Se reportan retrasos significativos en el transporte terrestre y restricciones de acceso en varias estaciones del Metro debido a la filtración de agua.
Las empresas eléctricas trabajan arduamente para restablecer el suministro en las comunas afectadas por la caída de ramas y fallas en las subestaciones.
La persistencia de las lluvias mantiene en máxima alerta a los organismos de seguridad ante el peligro de desbordamientos de cauces y la inestabilidad del terreno en las laderas de la capital.