Este escenario afecta a una de las regiones cerealeras más importantes de Venezuela. De acuerdo con cifras de Fedeagro, durante el ciclo de invierno 2026 se establecieron cerca de 325 mil hectáreas de maíz a nivel nacional, distribuidas en estados clave como Guárico, Portuguesa, Barinas, Yaracuy, Cojedes, Monagas, Bolívar y el sur de Aragua. La posible pérdida de 100 mil hectáreas en Pedro Zaraza representaría aproximadamente el 31% de la superficie nacional destinada a este rubro.
La operatividad agrícola, condicionada por el combustible
Los productores han señalado que la carencia de gasoil impide el funcionamiento de cosechadoras, tractores y camiones necesarios para trasladar el grano hacia los silos y plantas de secado. Fedeagro ha reiterado que la disponibilidad de combustible y la eficiencia en el acondicionamiento del grano son pilares fundamentales para evitar mermas durante la recolección.
A estos problemas operativos se suman las precipitaciones recientes, las cuales han deteriorado los caminos agrícolas, obligando a los productores a depender de maquinaria pesada para movilizar los vehículos de carga.
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Sobrecostos en el mercado informal
Aunque los agricultores están dispuestos a pagar el combustible a precios de referencia de 0,50 dólares por litro, la escasez ha forzado compras en el mercado negro a precios que alcanzan los 2 dólares por litro. Este sobrecosto del 300% impacta directamente la rentabilidad de las labores de cosecha y transporte, afectando a cerca de 50 productores en el municipio.
Impacto en la producción nacional
Considerando rendimientos promedio de 4.000 kilogramos por hectárea, las 100.000 hectáreas en riesgo podrían generar 400.000 toneladas de maíz, lo que equivale a cerca del 40% de la producción nacional reportada en 2023. Dado que el maíz es el cultivo principal del país, aportando el 36% del valor de la producción agrícola vegetal y el 32% de las calorías consumidas por los venezolanos, cualquier alteración en su disponibilidad tiene consecuencias directas en la cadena agroindustrial.
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Consecuencias para la industria alimentaria
Un retraso prolongado no solo eleva los costos, sino que compromete la calidad del grano debido a la humedad. Si se considera una tasa de extracción industrial del 70%, el riesgo operacional podría traducirse en una merma de hasta 280.000 toneladas de harina precocida. Además, la falta de maíz amarillo para alimentos balanceados obligaría a incrementar las importaciones para sostener los sectores avícola y porcino, aumentando la dependencia externa y los costos logísticos.
Los productores hacen un llamado urgente a las autoridades para implementar un mecanismo especial de suministro de diésel que permita salvar la cosecha y proteger la cadena agroindustrial del país.
