En un escenario político global de gran complejidad, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, señaló que la cumbre envía un mensaje inequívoco al mundo: «Europa, América Latina y el Caribe mantienen una apuesta por el diálogo en lugar de las divisiones, la cooperación y no la confrontación, la asociación en lugar del aislamiento».
Costa resaltó el carácter equitativo de la relación entre los países de la UE y la Celac, fundamentada en «valores, historia y lazos humanos compartidos», así como en una «visión compartida también del mundo».
Este espíritu se materializó en la declaración final de la cumbre, un documento de 52 puntos que abarca las principales inquietudes y propuestas de las naciones integrantes de ambos bloques. Entre los temas tratados se encuentran el «pleno cumplimiento del derecho internacional» en la lucha contra el narcotráfico y la urgencia de alcanzar la paz en Gaza y Ucrania.
La declaración final fue aprobada por 58 de los 60 países participantes. Venezuela y Nicaragua optaron por «disociarse» del documento principal, adhiriéndose a dos declaraciones complementarias. La primera de ellas, «una alianza para la seguridad ciudadana», busca intensificar la cooperación entre la Unión Europea, América Latina y el Caribe en materia de seguridad y combate a la delincuencia organizada, incluyendo el tráfico de drogas. La segunda, «un pacto por los cuidados», facilitará el intercambio de avances y buenas prácticas en la economía del cuidado.