El 8 de noviembre de 2010, Jennifer Pan, entonces de 24 años, contactó a los servicios de emergencia, alegando haber sido víctima de un asalto en su residencia familiar. Las autoridades acudieron al lugar respondiendo a lo que parecía ser una violenta intrusión de desconocidos. La descripción del incidente proporcionada por Pan, quien afirmaba estar atada pero viva mientras su padre gritaba en el exterior, orientó las investigaciones iniciales de la policía hacia la hipótesis de un robo frustrado.
El desenlace de esa noche fue trágico para la familia: Bich Ha-Pan, madre de Jennifer, de cincuenta y tres años, falleció a causa de las heridas sufridas. Huei Hann Pan, el padre, fue trasladado de urgencia a un hospital en estado crítico tras recibir un impacto de bala en el rostro. Los investigadores, en sus declaraciones públicas iniciales, calificaron el suceso como un acto aparentemente aleatorio y motivado por el robo, perpetrado por un grupo no identificado sin aparente conexión con las víctimas.
Las pesquisas rutinarias se centraron en la búsqueda de los supuestos asaltantes. Los detectives siguieron la pista de un trío armado; sin embargo, la reconstrucción de los eventos comenzó a arrojar serias inconsistencias. Los interrogatorios posteriores y el análisis de las pruebas revelaron detalles que contradecían la versión inicial de Jennifer Pan, sugiriendo una implicación directa de la joven en el ataque contra sus padres.