El archipiélago, cuya elevación promedio no supera los dos metros sobre el nivel del mar, enfrenta una amenaza muy real. Estimaciones científicas indican que para mediados del siglo XXI, el 50% del territorio de Funafuti, donde reside más de la mitad de la población, podría quedar sumergido por las mareas, según reportes de la revista científica National Geographic.
En respuesta a esta crítica situación, las autoridades de Tuvalu y Australia sellaron en 2023 el trascendental tratado Unión Falepili Australia-Tuvalu, el primero en reconocer de manera explícita la migración por causas climáticas.
Bajo los términos de este acuerdo, un mínimo de 280 tuvaluanos tendrán la oportunidad de migrar anualmente a Australia como residentes permanentes, con acceso completo a servicios de salud, educación y empleo. Además, se les ofrecerá un camino hacia la ciudadanía, sin exigirles el abandono total de su país de origen.
El método de selección, un sistema aleatorio en el que participaron alrededor de 8.800 personas, subraya la urgencia de encontrar un refugio seguro. Gracias a esta iniciativa, la migración climática deja de ser una aspiración lejana o una predicción remota.
De acuerdo con la agencia de noticias Reuters, aproximadamente 1.100 tuvaluanos solicitaron la migración en junio de 2025, tanto para ellos como para sus familias, lo que representa cerca de 4.000 personas y un tercio de la población total del país.