La víctima, cuya edad es objeto de debate entre las autoridades locales (65 años) y nacionales (75 años), prestaba servicios para una compañía subcontratada por el ayuntamiento de Mirandela para apoyar las labores de lucha contra el fuego.
Actualmente, Portugal se enfrenta a cuatro grandes focos de incendio, concentrados principalmente en las regiones norte y centro, movilizando a más de 2.600 bomberos y un contingente aéreo compuesto por una veintena de aviones y helicópteros.
La gestión de estos incendios ha generado crecientes críticas en el país, con la oposición exigiendo explicaciones al ejecutivo. El secretario de Estado de Protección Civil, Rui Rocha, admitió la posibilidad de una «desorganización puntual» debido a la «complejidad del terreno de intervención».
No obstante, el gobierno ha asegurado que se está realizando una evaluación de daños desde el primer día para identificar pérdidas y agilizar la ayuda a las poblaciones afectadas.
Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS) indican que las llamas han consumido más de 261.000 hectáreas en Portugal en lo que va de año, superando significativamente las 143.000 hectáreas afectadas durante todo el 2024.