«Agarraría un barco, los echo a todos arriba y los mando de vuelta a Venezuela», declaró Araya, argumentando que los venezolanos «no respetan a nadie» y que su comportamiento, como «hacer la fiesta de lunes a lunes» o negarse a bajar la música, ha generado problemas en diversas comunas y ciudades.
El diputado Araya contrastó la situación actual con la convivencia con migrantes de Bolivia y Perú, señalando que «la mayor tasa de migrantes proviene de Perú, Bolivia y Colombia y el problema es acotado, pero lo de Venezuela es brutal». Reafirmó su propuesta de deportación, expresando: «no tengo ningún problema en decirlo. Agarraría un barco, los echo a todos arriba y los mando de vuelta a Venezuela y ni siquiera me enredaría si se puede humanitariamente o no, porque creo que han dañado tanto la calidad de vida de las regiones del norte que nosotros tenemos que tomar decisiones de esa naturaleza».
Además, el diputado Araya criticó lo que describió como un «doble estándar» en el debate migratorio. Según él, la «derecha política» aboga por medidas estrictas contra la migración, mientras que la «derecha económica» defiende la presencia de migrantes debido a la disminución del costo de la mano de obra. «La derecha tiene que ponerse de acuerdo», concluyó.
Las declaraciones del diputado Araya han generado un intenso debate en el país, suscitando reacciones tanto de apoyo como de fuerte condena por parte de diversos sectores de la sociedad, organizaciones de derechos humanos y la comunidad migrante.