Según reportes de seguridad, las víctimas fueron engañadas con falsas promesas y trasladadas hacia la ribera del río con la intención de ser embarcadas en «bongos» (embarcaciones fluviales). La acción de inteligencia de las autoridades frustró este plan criminal. Durante la operación, se incautaron dos motores fuera de borda y 400 litros de gasolina distribuidos en cuatro recipientes plásticos, elementos esenciales para el traslado ilícito.
Esta red criminal, que operaba en Monagas, buscaba aprovechar la conexión estratégica del río Orinoco, el cual facilita el tránsito desde zonas rurales del sur de Monagas y Bolívar hacia áreas cercanas a la frontera con Guyana y el Caribe. Destinos como Trinidad y Tobago, Brasil, e incluso países de Centroamérica y Europa, son recurrentemente utilizados por estas redes para la explotación, principalmente de mujeres jóvenes, en situaciones de explotación sexual o laboral.
Las identidades de las personas rescatadas y su lugar de origen no han sido reveladas hasta el momento, en resguardo de su integridad y para facilitar las investigaciones en curso.
Este rescate subraya la persistente problemática de la trata de personas en Venezuela. El Departamento de Estado de Estados Unidos, en su Informe sobre la Trata de Personas 2024, mantuvo a Venezuela en la categoría más grave, indicando que el país no cumple con los estándares mínimos para combatir este delito ni realiza esfuerzos significativos para erradicarlo. Dicho informe ha instado a investigar y procesar a redes implicadas en explotación sexual infantil, uso de niños por grupos armados y tráfico de personas LGBTIQ+.
Asimismo, el reporte internacional advierte sobre el aumento de la vulnerabilidad de los migrantes al tráfico sexual y al trabajo forzado debido al incremento de la migración irregular en América Latina, y destaca el uso creciente de Internet y herramientas tecnológicas por parte de las redes de trata para captar, controlar y explotar a sus víctimas sin ser detectadas.