Hasta ahora 11 víctimas cobra el voraz incendio. Entre los fallecidos hay niños. “Las llamas eran tan inmensas que lo que hicieron fue arroparlos, pasó y los quemó. Ellos venían corriendo y fueron cayendo asfixiados por el humo más el fuego”, relató uno de los familiares, en medio del llanto.
Julio Celis, familiar de una de las víctimas, dijo que los dueños de los cañaverales, como es costumbre, comenzaron el fuego para quemar las cañas de azúcar. Los jóvenes se acercaron a la zona para esperar que los conejos salieran de sus escondites a fin de cazarlos. Sin embargo, no contaban con el cambio de la dirección del viento que propagó las llamas mucho más rápido y el fuego los cercó.
Celis destacó que estas quemas deben realizarse en la noche cuando las temperaturas son más bajas y existe menos riesgo para quienes viven en la zona. Además, hay que tener un cortafuego para controlar mejor las llamas.
Indicó que no es la primera vez que los dueños de los cañaverales de Cagua comienzan el fuego en horas del día y sin tomar previsiones.
Al dolor se suma Rodolfo Salazar, abuelo de Josué, de 10 años, quien se encuentra entre las víctimas. “En medio de la desesperación lo agarré en brazos… aún le palpitaba el corazón, respiraba, pero murió en el hospitalito.”
Fue en vano el esfuerzo realizado por el Cuerpo de Bomberos, así como Josué, otras 11 muertes cobró el fatal incendio.
Según las últimas informaciones, se habla de 30 desaparecidos, casas destruídas y niños con graves quemaduras.








