Washington impuso una prohibición total de viajes a los ciudadanos de Corea del Norte y Chad, mientras que las restricciones para Venezuela se limitan a los funcionarios de una larga lista de entidades del gobierno y a sus familiares.
Según el texto emitido por la Casa Blanca, Venezuela está incluida porque “su Gobierno no coopera en verificar si sus ciudadanos representan amenazas para la seguridad nacional o la seguridad pública”.
“El Gobierno de Venezuela -explica- falla al compartir adecuadamente información relacionada con seguridad pública y terrorismo”.
Además, el Ejecutivo venezolano tampoco coopera “completamente” en la recepción de “sus nacionales sujetos a órdenes finales de expulsión de Estados Unidos”, según el texto de Trump.
Por tanto, las restricciones se centran en “funcionarios del Gobierno de Venezuela que son responsables de las deficiencias identificadas”, añade.
Los países afectados por la nueva medida son Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad, Corea del Norte y Venezuela, precisó el presidente Donald Trump en su notificación oficial, que entrará en vigor el próximo 18 de octubre.
El veto de Trump, emitido en marzo, entró en vigor parcialmente a finales de junio e impedía durante 120 días el ingreso a EEUU de refugiados y, durante 90 días, el de ciudadanos de seis países de mayoría musulmana (Irán, Somalia, Sudán, Siria, Yemen y Libia).
El Tribunal Supremo de Estados Unidos permitió su entrada en vigor y dio discrecionalidad al Ejecutivo para definir sus propias normas de aplicación, aunque en una audiencia programada para el 10 de octubre estudiará su legalidad a fondo.
Las nuevas restricciones se basan en una revisión mundial en función de la información que las naciones afectadas comparten con Estados Unidos, y no en criterios de religión o raza, indicaron altos cargos del Gobierno en una rueda de prensa telefónica.
“Las restricciones son vitales para la seguridad nacional”, subrayó un alto funcionario.