La elección de la Arena USC, un recinto universitario en Cali, para llevar a cabo la sesión del Congreso, representó un hecho inédito en la historia republicana del país, ya que tradicionalmente este acto se desarrolla en el Capitolio Nacional de Bogotá. Esta decisión contó con el respaldo legislativo necesario para realizarse por primera vez fuera de la capital.
El perímetro del evento estuvo fuertemente custodiado por las fuerzas de seguridad, debido a la presencia en la región de grupos armados ilegales, incluyendo disidencias de las FARC y el ELN, lo que obligó a implementar un riguroso operativo para garantizar la integridad de los asistentes.
Durante la espera, las pantallas del coliseo mostraron el lema ‘Bienvenidos a la Patria Milagro’, reflejando la intención del nuevo mandatario de alinear su administración con las políticas de figuras como Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador.
La sesión inició sin la participación del Pacto Histórico, sector político del expresidente Gustavo Petro, quien no ha reconocido los resultados electorales. Tras verificar el cuórum, una comisión legislativa procedió a invitar a De la Espriella al recinto. Durante este intervalo, personalidades como el rey Felipe VI de España y varios mandatarios latinoamericanos hicieron su entrada por la alfombra roja.
El nuevo presidente llegó acompañado por su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus hijos. Durante su recorrido hacia el escenario, saludó a los presentes con el gesto militar que se convirtió en un sello distintivo de su campaña. En su discurso, De la Espriella enfatizó que el país ha iniciado un camino hacia la recuperación democrática.
El momento musical estuvo a cargo de la cantante Maia, quien interpretó el himno nacional, generando un instante de gran emotividad para el mandatario. Posteriormente, el senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, tomó el juramento de rigor. Tras ser investido, De la Espriella reafirmó su compromiso con la seguridad nacional ante los asistentes.
Un momento destacado fue la participación de Luis Felipe Yagüé, un vendedor ambulante de 74 años que se volvió viral durante la campaña, quien fue invitado especial del presidente. La ceremonia concluyó con intervenciones de líderes religiosos de diversas confesiones, quienes abogaron por la paz y la unidad nacional, antes de que el mandatario se trasladara al Batallón Pichincha para su primer discurso oficial ante la cúpula militar.