«No voy a desestimar el caso», sentenció el magistrado Alvin Hellerstein, de 92 años, durante la segunda audiencia del juicio contra el líder oficialista y la parlamentaria, ambos enfrentando acusaciones de la justicia norteamericana por cargos vinculados al narcotráfico y la corrupción.
A pesar de su firme declaración, Hellerstein, cuya voz se notó algo frágil durante la sesión, debe todavía formalizar su decisión por escrito. Próximamente, se establecerá la fecha para una nueva audiencia.
Maduro ingresó a la sala sonriendo y saludando a su equipo de defensa. Se le observó con el cabello canoso, más delgado y con un semblante más serio en comparación con la primera audiencia en enero, al igual que su esposa.
La defensa informó que Flores presenta un estado de salud delicado y está a la espera de los resultados de un ecocardiograma.
«Ella sufre de una condición médica identificada en la válvula mitral. Requiere con urgencia un electrocardiograma, y debe realizarse lo antes posible», detalló el abogado Donnelly.
En respuesta, el juez Hellerstein instruyó al abogado a gestionar la realización del examen para Flores y a comunicarle cualquier inconveniente que pudiera surgir.
Por su parte, el fiscal adjunto de EE. UU., Kyle Wirshba, argumentó ante el juez que el gobierno estadounidense debe tener la potestad de «usar sanciones para incidir en la política exterior o la seguridad nacional».
Wirshba sostuvo que los acusados están «saqueando la riqueza de Venezuela» y que «permitirles el acceso a esos fondos debilitaría las sanciones» impuestas por Washington.
No obstante, Hellerstein replicó que, al encontrarse Maduro y Flores bajo arresto, «no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional», y subrayó que «las cosas han cambiado en Venezuela».
«Ahora (Estados Unidos) hace negocios» con la nación suramericana, enfatizó el juez.
Desde la detención del líder chavista y su traslado a Nueva York, ha habido un acercamiento entre la administración del presidente Donald Trump y el gobierno de la «presidenta encargada» Delcy Rodríguez.
A comienzos de marzo, ambas naciones restablecieron oficialmente sus relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 2019.
Sobre Maduro pesan cuatro cargos: tres por conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y dispositivos destructivos, y un cuarto por la posesión de dicho armamento.
Flores enfrenta otros cuatro cargos relacionados: dos por conspiración para importar cocaína, uno por conspiración para poseer armas y otro por posesión de las mismas.
En su primera aparición ante el tribunal, Maduro se declaró «no culpable» y se autodenominó «prisionero de guerra».