De acuerdo con la información, los funcionarios del gobierno de EE.UU. han evaluado un método centrado en la reparación o sustitución de equipos deteriorados u obsoletos y la modernización de los pozos más antiguos en los campos petroleros del país. La meta es incrementar la producción en varios cientos de miles de barriles diarios en el corto plazo.
Esta iniciativa, concebida para alinearse con la meta del presidente Donald Trump de aumentar rápidamente el bombeo de petróleo venezolano tras la salida de Maduro, se basa en optimizar el potencial de la infraestructura ya existente con un desembolso limitado. Esto contrasta con los aproximadamente 100.000 millones de dólares que se estiman para una renovación completa del sector.
La estrategia prevé que contratistas especializados como SLB, la principal compañía de servicios petroleros del mundo, y Halliburton, se enfoquen en intervenciones ágiles para reactivar pozos y maquinaria, en vez de acometer proyectos de infraestructura a gran escala.
Producción adicional en pocos meses
Fuentes consultadas por Bloomberg señalaron que, mediante el uso de tecnología moderna y técnicas estadounidenses, Venezuela podría comenzar a generar nueva producción en un lapso de pocos meses.
Aunque analistas y expertos en energía advierten que llevar la producción a los niveles de 1970 —cuando Venezuela extraía casi 3,75 millones de barriles diarios— llevaría años, hay un consenso sobre la viabilidad de lograr un aumento sustancial e inmediato con este tipo de acciones.
Las respuestas de los representantes de las empresas contactadas por Bloomberg fueron diversas. Un portavoz de Halliburton destacó su interés en obtener “resultados rápidos y una recuperación inmediata de la producción”. Por su parte, SLB y Baker Hughes no ofrecieron comentarios de inmediato.
Esta visión se alinea con las prioridades internas de Trump, quien ha resaltado el dominio energético de Estados Unidos como una herramienta de influencia global y capital político, sobre todo en un año de elecciones de medio término. Según los expertos, un incremento en la oferta venezolana, aunque sea moderado, podría contribuir a estabilizar los precios del crudo y la gasolina, y dar a Washington mayor flexibilidad en otros escenarios geopolíticos.
La agencia Bloomberg subraya que los diálogos se encuentran aún en una etapa de ideas preliminares y análisis técnicos. No obstante, evidencian un cambio de estrategia que busca explotar los inmensos recursos petroleros de Venezuela sin la necesidad de emprender una reconstrucción industrial masiva desde el principio.