El evento sísmico, que alcanzó una magnitud de 7,4 según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), tuvo su epicentro en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a una profundidad de 107 km. Las autoridades locales han confirmado el fallecimiento de más de 200 personas, además de reportar colapsos estructurales y severos daños materiales en urbes como Pereira, Manizales y Cali.
Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano, calificó este evento como el movimiento telúrico más intenso sentido en el país durante la última década. La actividad sísmica en esta región responde a la dinámica natural del occidente colombiano, vinculada estrechamente al desplazamiento de la placa de Nazca.

La subducción ocurre cuando una placa tectónica se desplaza y se sumerge bajo otra. Germán Prieto, académico del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, destaca que el país se sitúa en una zona de convergencia entre las placas de Nazca, Suramericana y del Caribe. El sismo se originó debido a que la placa de Nazca, situada en el Pacífico, se introdujo bajo la placa Suramericana en dirección al este.
Este fenómeno explica por qué este terremoto no guarda relación directa con los eventos sísmicos que afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio.

Colombia es una nación con alta actividad sísmica debido a la interacción de estas placas. Los expertos comparan la corteza terrestre con un rompecabezas de piezas rocosas en constante movimiento, cuya fricción genera los terremotos.

La relevancia de la profundidad
Aunque la magnitud fue elevada, el poder destructivo de un sismo depende también de su profundidad. Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, explica que al tratarse de un temblor profundo, las ondas llegan con menor intensidad a la superficie. A diferencia de los sismos superficiales comunes en Venezuela, Chile o Perú, este evento no fue un contacto directo entre placas.

La profundidad fue un factor clave en la tragedia de 1999 en el eje cafetero, donde un sismo de magnitud 6,2, al ser mucho más superficial, causó cerca de 1.200 muertes. La sismicidad en el occidente colombiano es producto de la subducción de la placa de Nazca, que avanza bajo el continente a una velocidad de 55-60 milímetros anuales, acumulando energía que se libera periódicamente.

¿Existe conexión con los sismos en Venezuela?
Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, aclara que no existe una conexión directa entre el terremoto en Colombia y los recientes sismos en Venezuela. Aunque ambos países comparten el sistema de placas Suramericana y del Caribe, la interacción es indirecta. El sistema tectónico colombiano es más profundo, mientras que en Venezuela las placas suelen rozarse lateralmente, generando sismos más superficiales.
Colombia y su realidad sísmica
Debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, Colombia registra un promedio de 2.500 sismos mensuales, aunque la mayoría son imperceptibles. Históricamente, el país ha enfrentado eventos de gran magnitud, como el de 1906 de 8,8, que generó un tsunami. La vulnerabilidad de las construcciones y la cercanía a zonas pobladas siguen siendo los factores determinantes en el impacto de estos desastres naturales.

