Con una trayectoria que abarcó desde 1978 hasta su retiro en 1997 a los 37 años, Baresi disputó 719 encuentros oficiales. Aunque el número 7 fue una cifra recurrente en sus valoraciones periodísticas, fue el dorsal 6 el que inmortalizó su figura en San Siro, al punto de que la institución decidió retirarlo permanentemente como tributo a su contribución al ADN del equipo.
El club milanés expresó su profundo pesar a través de un comunicado oficial, destacando que Baresi, quien también desempeñó funciones directivas como vicepresidente, es una pieza fundamental de su historia. Aunque no se han especificado los motivos exactos de su deceso, se conoce que el exjugador enfrentaba un estado de salud delicado tras una intervención quirúrgica para extraer un nódulo pulmonar en agosto de 2025.
Personalidades y clubes de todo el mundo han reaccionado con tristeza. La Juventus de Turín resaltó su calidad humana y talento deportivo, mientras que el Inter de Milán lo recordó como un protagonista esencial de los derbis milaneses. Asimismo, la jefa del gobierno italiano, Giorgia Meloni, lamentó la pérdida de uno de los campeones más grandes del país.
Un líder desde la juventud
Nacido en Lombardía en 1960, Baresi se formó en las categorías inferiores del Milan desde 1974, debutando en el primer equipo a los 17 años. Su ascenso fue meteórico: a los 22 años ya portaba el brazalete de capitán. Su vida personal estuvo marcada por la tragedia temprana al quedar huérfano a los 17 años, una experiencia que, según sus propias palabras, lo llevó a refugiarse en el fútbol como medio de expresión.
A pesar de que su hermano Giuseppe optó por el Inter, Franco se consolidó como el baluarte del Milan. Su capacidad técnica, inteligencia táctica y liderazgo nato le permitieron compensar su físico enjuto, convirtiéndose en el eje de una defensa histórica junto a figuras como Maldini, Tassotti y Costacurta, bajo la dirección estratégica de Arrigo Sacchi y el impulso de Silvio Berlusconi.
Su palmarés es impresionante: tres Copas de Europa, dos Copas Intercontinentales, seis títulos de la Serie A y tres Supercopas de Europa. A nivel individual, rozó la gloria del Balón de Oro en 1989 y fue distinguido como el mejor jugador de la liga italiana en 1990.
El reconocimiento de los grandes
Baresi también fue un pilar de la selección italiana, vistiendo la camiseta ‘azzurra’ en 81 ocasiones. A pesar de los sinsabores en las definiciones por penales en los Mundiales de 1990 y 1994, su legado permanece intacto. Paolo Maldini, su compañero de mil batallas, expresó su dolor recordando la entrega absoluta de su capitán. Por su parte, leyendas como Gianluigi Buffon y Diego Maradona reconocieron en su momento que Baresi fue, sin lugar a dudas, el mejor defensor al que se enfrentaron, rindiéndole honores que perduran en la memoria colectiva del deporte rey.