No obstante, como sucede con cualquier aparato destinado a la cocción frecuente, el mantenimiento diario y la limpieza pueden volverse una labor pesada y agotadora. Para solventar este inconveniente, circulan constantemente en redes sociales diversos consejos caseros que prometen optimizar el tiempo de lavado.
Una de las alternativas más comentadas entre los aficionados a la cocina es el uso de papel aluminio en la base del equipo, un método sencillo que busca proteger las piezas internas de la suciedad acumulada.

Foto: Gemini IA
El uso de aluminio en el airfryer
La razón principal por la que muchos cocineros sugieren colocar una lámina de este material debajo de la cesta es su alta efectividad para atrapar residuos. Durante la cocción, los alimentos suelen soltar grasa, jugos naturales y migas que caen al fondo de la bandeja.
Al colocar esta cubierta protectora en la parte inferior, los desechos quedan retenidos sobre el papel en lugar de adherirse a las paredes metálicas. De este modo, una vez que el aparato se enfría, basta con retirar la lámina y desecharla, lo que reduce la necesidad de frotar o emplear productos abrasivos al lavar.
Sin embargo, los especialistas advierten que es fundamental aplicar esta técnica con precaución para no afectar la vida útil ni el funcionamiento del equipo. Dado que las freidoras operan mediante una corriente constante de aire caliente a gran velocidad, una mala colocación del aluminio puede bloquear las rejillas de ventilación e impedir que la comida se cocine de forma uniforme.
Asimismo, nunca se debe colocar una pieza de papel suelta si el artefacto está vacío, ya que el flujo de aire interno podría desplazarla hacia la resistencia eléctrica, provocando un accidente doméstico.
La recomendación general es medir bien el tamaño del papel sin obstruir las aberturas de ventilación, evitar cocinar ingredientes excesivamente ácidos y revisar siempre el manual del fabricante.