Marrero, de 34 años, fue detenido durante una entrevista para obtener su residencia por matrimonio, debido a una orden de deportación emitida en 2022. Durante su estancia en las instalaciones situadas en los Everglades, el afectado denunció deficiencias graves en los protocolos de higiene, además de un trato inadecuado por parte del personal de seguridad encargado de las áreas de confinamiento.
«Nos mantenían, literalmente, en jaulas, donde los baños y sanitarios estaban a la intemperie. Éramos unas 30 personas por jaula; hacíamos nuestras necesidades allí mismo», relató Marrero.

Deficiencias en el entorno de reclusión
De acuerdo con un informe publicado por la revista Newsweek, el centro en Florida registró los índices más bajos de habitabilidad al compararlo con instalaciones similares en estados como Misisipi, Arizona, Luisiana y Texas. El denunciante destacó que la infraestructura obligaba a los internos a usar sanitarios en áreas comunes sin ninguna privacidad. Asimismo, el acceso a artículos de aseo personal era restringido, permitiéndose el uso de duchas solo cada varios días, según la disposición de los guardias.
«Nos permitían ducharnos tal vez cada tres o cuatro días, dependiendo de la programación o de la rotación de los oficiales», añadió Marrero.
Ante estas graves acusaciones, el Departamento de Seguridad Nacional desestimó los señalamientos, calificándolos de falsos y sugiriendo que existe un interés mediático en validar denuncias sobre supuestos tratos inhumanos. No obstante, el testimonio de Marrero ofrece una visión directa de la realidad vivida tras las rejas.
Riesgos ambientales y seguridad
La ubicación remota del Alcatraz de los Caimanes en los Everglades añade factores de riesgo adicionales. Marrero advirtió sobre la presencia de fauna peligrosa en los alrededores del complejo. Además, describió tácticas de hostigamiento para interrumpir el descanso nocturno y fallas constantes en el sistema de drenaje. Todo esto ocurría mientras el detenido buscaba regularizar su situación migratoria, tras haber solicitado asilo por persecución debido a su orientación sexual.
Situación legal actual
Tras recuperar su libertad el pasado 23 de abril, Marrero se trasladó a Nueva York, donde ha mantenido contacto con autoridades locales, incluyendo al alcalde Zohran Mamdani. Pese a estar fuera de prisión, su proceso para obtener la residencia permanente sigue detenido. El caso ha reavivado las exigencias para el cierre definitivo de esta cárcel de migrantes debido a las constantes quejas sobre su operatividad.