El encuentro había iniciado de forma favorable para los italianos, quienes se adelantaron en el marcador con un gol de Moise Kean en el primer cuarto de hora, aprovechando un fallo del portero local, Nikola Vasilj.
No obstante, el planteamiento táctico del combinado italiano sufrió un duro golpe antes de finalizar la primera mitad con la expulsión del zaguero Alessandro Bastoni. Esta circunstancia forzó al equipo técnico a reajustar sus líneas, sacrificando al atacante Mateo Retegui para reforzar la defensa.
En el complemento, el equipo de Bosnia ejerció una presión constante en el área italiana, principalmente a través de centros y juego aéreo. A pesar de su enfoque defensivo, Italia tuvo chances de sentenciar el partido en los pies de Francesco Pio Esposito y Federico Dimarco.
Sin embargo, en medio de un partido de ida y vuelta, el delantero Haris Tabaković logró el empate 1-1, forzando el tiempo extra y, finalmente, la definición desde el punto penal, donde el equipo local demostró mayor efectividad.
Unas estadísticas para el olvido
Esta eliminación representa un hito negativo en la historia de la cuatro veces campeona del mundo, que ahora suma tres procesos clasificatorios fallidos de manera consecutiva. La última vez que la selección de Italia jugó un partido de eliminación directa en un Mundial fue en la final de Alemania 2006, donde se coronó.
El desempeño reciente de la ‘Azzurra’ en la competición incluye su caída en los repechajes para Rusia 2018 y Qatar 2022, a lo que se suma este nuevo fracaso rumbo a la edición de 2026. Además, en los mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, no logró superar la fase de grupos.
Con esta racha, se confirma que el combinado italiano cumplirá al menos dos décadas sin figurar en las instancias decisivas del torneo de selecciones más importante de la FIFA.