El local, llamado Julith y ubicado en una zona industrial que se ha transformado en un punto de encuentro para los aficionados al café, planea servir aproximadamente 400 tazas de esta bebida exclusiva a partir del próximo sábado, según informó su cofundador, Serkan Sağsöz, a la agencia AFP.
La experiencia de consumo abarca desde el proceso de filtrado, diseñado para una extracción óptima de los aromas, hasta la degustación, acompañada de descripciones detalladas. El servicio se ofrece tanto en el área común como en espacios privados para mayor intimidad.
Con un costo de 3.600 dírhams, equivalentes a unos 980 dólares, cada sorbo de esta bebida revela notas florales y frutales que evocan la sutileza del té. «Hay notas florales blancas como el jazmín, sabores cítricos como la naranja y la bergamota y un toque de albaricoque y melocotón», describió Sağsöz. «Es como la miel, delicada y dulce», añadió el empresario, quien previamente dirigió una cafetería en Turquía durante siete años antes de fundar Julith en agosto pasado.
Dubái, un epicentro del lujo, es célebre por sus ambiciosos proyectos, que incluyen la edificación más alta del mundo, hoteles de gran categoría y la creación de islas artificiales. «Pensamos que Dubái era el lugar ideal para esta inversión», afirmó Sağsöz, destacando que «Es Dubái».
En septiembre, el emirato ya ostentaba el récord Guinness por la taza de café más cara, ofrecida por el establecimiento Roasters a 2.500 dírhams (unos 680 dólares). Este nuevo hito ha generado diversas reacciones, aunque sin causar mayor sorpresa en una metrópoli acostumbrada a la presencia de millonarios. «Es realmente impactante, pero al mismo tiempo es Dubái», comentó un residente.