Colombia batió récords con 253.000 hectáreas de narcocultivos en 2023, según el último informe de la ONU.
Petro ha argumentado que la rigurosidad de estas cifras es dudosa y que son la base de la descertificación de Washington.
En un comunicado difundido en X, la agencia de la ONU «reconoce que los datos relacionados con la producción potencial de cocaína son limitados para tener un panorama más preciso de (…) la implementación de la política de drogas». Por ello, está dispuesta «a trabajar conjuntamente con el gobierno colombiano para aplicar otros modelos estadísticos» en el país que produce más cocaína en el mundo.
A través de mesas técnicas, dialogaremos con las autoridades nacionales y esperamos robustecer el modelo en las próximas semanas para mejorar la información para la toma de decisiones de política pública.
Petro celebró de inmediato la apertura de la ONU: «(La ONU) acepta corregir el resultado del 2023 bajo nueva revisión. Toda la decertificación se montó sobre este hecho», afirmó en X. El mandatario ya había anunciado que pediría al organismo corregir «errores metodológicos» que, según él, inflaron las cifras de producción.
En este trino las Naciones Unidas reconocen el error en su método para establecer la producción potencial de cocaína en el país. Acepta corregir el resultado del 2023 bajo nueva revisión.
Descertificación y tensiones bilaterales
A mediados de septiembre, el gobierno de Donald Trump retiró la certificación y acusó a Colombia de no hacer lo suficiente para combatir el narcotráfico. Sin embargo, Estados Unidos no suspendió la ayuda militar ni económica a su socio regional.
El Ejecutivo colombiano insiste en que la descertificación fue una decisión política motivada por la brecha ideológica entre Petro y Trump, quienes mantienen fuertes diferencias en asuntos como la migración y la postura ante la guerra en Gaza.
Las tensiones bilaterales escalaron recientemente, cuando Washington retiró la visa a Petro y parte de su gabinete por las declaraciones propalestinas del mandatario durante una manifestación en Nueva York.
Internamente, el gobierno de izquierda enfrenta crecientes críticas de la oposición por el estancamiento de su plan de «paz total» con grupos armados, mientras 2025 se perfila como uno de los años más violentos de la última década en Colombia