Este martes 4 de agosto fue primera protesta nacional en lo que va del mes, sumado a las dos realizadas en el mes de julio, donde jubilados, pensionados y activos del municipio Cabimas salen para exigir sus reivindicaciones. “Acciones que se mantendrán activas hasta que sus fuerzas y sus ya cansados cuerpos por las necesidades económicas se los permita”.
Desde el monumento al Trabajador Petrolero, Nixon Africano, representante de la Asociación de Jubilados de la Industria Petrolera (AJIP) en el municipio Cabimas, manifestó, que estás acciones hasta los momentos realizadas por los jubilados, sobrevivientes y activos no es más que una muestra del rechazo que se tiene hacia quienes hoy dirigen la principal industria del país y diariamente matan a un jubilado petrolero en la del pago del fondo de pensiones y a la restitución de otros beneficios que por ley les corresponde.
Africano resaltó, que la deuda constituye una suma de dinero significativa y que representa el remanente que aun la empresa petrolera tiene. Son 26 mil 475 jubilados de la industria petrolera que siguen también a la espera de los resultados oficiales del Fondo de Pensiones del 2017, 2018, 2019 y lo que va del 2020 y la deuda pendiente del excedente del mismo, violando de este modo la norma interna de la auditoria del Fondo de Pensiones, de donde no se tiene conocimiento exacto de cuanto es el monto a pagar, porque no se han dado los resultados finales.
El grupo de jubilados y sobrevivientes emitieron un mensaje al Presidente de la Republica y al Presidente de Pdvsa donde alertaban que solo el gobierno nacional llevaba las estadísticas de los fallecidos por Covid-19, pero ha dejado a un lado a todos los muertos que por falta de atención médica, medicamentos, comida y de recursos económicos y que conforman al conglomerado de quienes por años le sirvieron a la empresa del Estado y la ubicaron en un sitial mundial.


Hoy son precisamente estos jubilados y sobrevivientes quienes piden respuestas y exigen lo que por ley les corresponde, un dinero de su propio patrimonio y ahora mueren de hambre en sus propias casas.