En la acción fue detenido un empresario brasileño, sospechoso de “captar” y “someter” a los migrantes venezolanos, algunos de ellos adolescentes, “a trabajo en condiciones análogas a la esclavitud”, señaló la Policía Federal en un comunicado.
Según la investigación, el detenido estaría además “traficando con venezolanas” para que éstas “fueran explotadas sexualmente en otras regiones de Brasil”, adonde también enviaba otros migrantes de la nación caribeña para trabajar en las mismas condiciones.
El caso se inició después de que varios venezolanos denunciaran que “estarían trabajando por valores irrisorios”, de cinco a diez reales (1,20-2,40 dólares) por día, mientras que las mujeres y los jóvenes no recibirían ninguna remuneración.
Las investigaciones apuntan que las jornadas serían de 12 horas diarias, sin días de libranza, y con una alimentación “precaria e insuficiente” que sería suministrada por el empresario y cuyo valor era descontado del salario de los trabajadores.
Además de la comida, les cobraba otros insumos, como agua, al parecer no potable, y una electricidad que nunca llegó.
Asimismo, los migrantes venezolanos vivían en campamentos improvisados “sin acceso a baños” y les sería impedido “ausentarse del recinto durante más de una hora”.
El empresario, cuyo nombre no fue divulgado, fue arrestado la víspera en Boa Vista, capital del estado de Roraima, fronterizo con Venezuela.
Este miércoles, los agentes realizaron búsquedas a unos 220 kilómetros de Boa Vista, en la ciudad de Pacaraima, situada en la línea fronteriza con Venezuela y donde eran captados y trabajaban los migrantes de ese país.