Como Francisco Javier Parra Nava, quedó identificado. Su tía Norelis Nava, en medio de sollozos contó que su sobrino era muy alegre e inquieto y amaba subirse a una mata, a diario lo hacía y el lunes no fue la excepción. “Con la llegada de la temporada de ciruelas, siempre estaba bajándolas, uno lo regañaba, pero él siempre encontraba el momento para subirse”.
Junto a un primo menor que él, buscaron una bolsa, pero como Francisco Javier, era más ágil trepándose entre los árboles, subió y desde arriba lanzaría las ciruelas que su acompañante recogería, acotó la pariente.
Luego de varios minutos, decidió bajar, pero una de las ramas no resistió el peso y se partió, el adolescente no pudo sostenerse de otra y cayó al suelo, su cabeza se golpeó con la tapa de concreto de una tanquilla, falleció enseguida.
Su primo empezó a gritar y sus parientes aunque quisieron ayudarlo, sabían que era imposible. Llamaron a los funcionarios del cuerpo de Bomberos y demás organismos de seguridad, quienes resguardaron el área a la espera de la Policía científica.
De Francisco Javier se conoció que era el quinto de 10 hermanos y estudiaba 4to grado en la escuela Andrés Eloy Blanco, ubicada a pocos metros de su casa.