Emerio Dario Lunar: El autodidacta que con su obra traspasó fronteras. “Nunca fui a una escuela de arte, porque no tuve oportunidad y, quizás, tampoco tuve interés”, declaró el artista plástico Emerio Darío Lunar en una entrevista concedida al diario El Nacional, 9 de junio de 1989.


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Hoy en la historia: Aniversario del pintor de Cabimas, Emerio Darío Lunar

Lunar nació en Las Cabillas, un sector de la calurosa Cabimas, ciudad conocida en todo el Mundo por su gran riqueza petrolera, el 27 de enero de 1940. Sus padres Manuel Lunar y María González no imaginaron que aquel niño taciturno estaba destinado por la providencia a trascender con su arte, no solo las fronteras de la tierra que lo vio nacer, sino que además se proyectó en otros países del Continente.
Fue un pintor autodidacta. Realizó la primaria en Cabimas, de donde nunca salió. Y una vez culminada esa etapa comienza estudios de dibujo humorístico por correspondencia. Es en 1966, cuando Lunar apenas tenía 26 años, cuando se dedica al dibujo de letreros comerciales como un oficio y una forma de ganarse la vida. Sin embargo, un año más tarde deja de lado este “trabajo”. La causa: su interés por la pintura. Por su cuenta, sin ninguna guía u orientación, se dedicó a copiar postales y fotografías, en un esfuerzo que lo llevó a intentar reconstruir la pintura renacentista, a la cual sólo solo tuvo acceso por ilustraciones de revistas y reproducciones de cuadros.
Lunar conservó el uso de la pintura acrílica en toda su obra, por su experiencia como “letrerista”. Su vida se redujo a pintar, encerrado en una casa que compartía con su padre.
El también artista y docente de larga trayectoria, Óscar González Bogen, fue el primero en advertir la calidad de creador plástico de Emerio Dario Lunar y empieza a darlo a conocer. Su “descubrimiento oficial” se produce en el IX Salón D’Empaire en 1969, cuando se le concede el Premio de LUZ con su Retrato de Óscar González Bogen (MBA). En mayo de ese mismo año se organiza su primera exposición individual en el Lago La Salina Club de Cabimas. Las pinturas incluidas en esa exposición, realizadas entre 1968 y 1969, muestran un colorido vivo y aterciopelado, porque raras veces Lunar preparaba las telas y las formas adoptan una cierta calidad líquida.
Para esta época, la temática del autor comprende obras como El Libertador Bolívar, El Dr. José Gregorio Hernández, La Meditación de Cristo, así como cuadros cargados de erotismo y temática clásica, como Entrega de Amor y Amor Comprado.
Espacio y perspectiva
A partir de 1970 y hasta 1973, Lunar toma la exploración del espacio y los fenómenos de la perspectiva como eje principal de su obra. Construcciones de vertiginosos espacios arquitectónicos, concebidos, al igual que en el Renacimiento italiano, son la temática del artista, como una estructura de planos en perspectiva. De esa época resaltan obras como Tumba del Faraón (1969) o Construcción (1970, colección GAN), que influirán en pintores más jóvenes como Julio Pacheco Rivas e incluso Pancho Quilici.
También realiza numerosos retratos de personajes reales e imaginarios, donde la referencia a lo clásico se hace evidente. La imaginación de Lunar ha sido fértilmente alimentada por las ilustraciones de arte. En esas obras maneja sabiamente el contraste entre elementos “pétreos” y elementos animados, como en Materias flotantes: retrato del pintor Francisco Hung (acrílico sobre madera, 1969, colección GAN).
A partir de 1975, el artista se interesa de manera especial por las asociaciones arbitrarias de objetos en sus pinturas, en ocasiones simples objetos cotidianos, como por ejemplo un par de rosas que emergen del pavimento agrietado o un huevo en un nido de tela. Esta etapa es la que más se relaciona con el surrealismo de Magritte.
Carlos González Batista señaló alguna vez que “Lunar pareciera inscribirse dentro de una historia marginal del arte que hemos venido nutriendo desde el siglo XVI, no una historia epigonal llena de primitivos a posteriori, sino una historia paralela, con un tiempo propio y unas realizaciones que parecen escapar a los parámetros valorativos de la crítica usual.
Por su parte, Perán Erminy señaló: “más que desapego a todo lo que le es inmediato, Lunar es un pintor que, desafecto a su tiempo y a su medio, prefiere sumirse en la soledad de su humilde torre de marfil, persiguiendo niveles y valores ilusorios que él considera como más altos y nobles que los que le ofrece la vida cotidiana. Emerio Darío Lunar es un pintor de interiores, pero de interiores que son paisajes arquitectónicos. En los muros que limitan sus espacios se revela el neurótico universo cerrado del artista. El hombre se encuentra solo y perdido entre galerías y muros interminables que se prolongan fuera del cuadro. Es el mito ancestral del laberinto… La imaginación febril y sobreexcitada de Lunar, acosada por sus obsesiones, sus fantasmas y sus furores, se ve severamente sometida al ansioso control de un orden preciso. Sensible, de una manera aguda, a la fuerza incontenible de su propia represión interior. Él pinta como si obedeciera ciegamente a leyes rigurosas surgidas del subconsciente”.
Lunar muere en Cabimas, su tierra de siempre, en noviembre de 1990, dejando un legado, una huella artística en la historia del Zulia.
Exposiciones individuales
1969 “Exposición de pintura del pintor Emerio Darío Lunar”, Lago La Salina Club, Cabimas, Edo. Zulia / Ateneo de Caracas.
1971 “Las edificaciones angustiosas de Emerio Darío Lunar”, Sala Mendoza.
1974 Galería Guillo, Maracaibo / Galería La Medusa, Barquisimeto.
1976 Centro de Bellas Artes, Maracaibo.
1978 Galería de Artes Visuales, LUZ.
1980 “Emerio Darío Lunar y la prospección de la quimera”, Galería Durban, Caracas.
1983 Centro de Arte Euroamericano, Caracas.
1985 “Espectros y laberintos”, Los Espacios Cálidos.
1986 Galería Julio Arraga, Secretaría de la Cultura del Estado Zulia, Maracaibo.
1987 “Por el amor a lo clásico”, Centro de Arte Euroamericano, Caracas.
Exposiciones póstumas
1991 Museo de Arte, Coro.
1992 Banco de Maracaibo, Caracas.
Premios
1969 Premio LUZ, IX Salón D’Empaire.
1970 Mención honorífica, XXVIII Salón Arturo Michelena.
1971 Mención honorífica, I Salón Nacional de Jóvenes Artistas, Casa de la Cultura, Maracay.
1977 Premio José Ortín Rodríguez, XX Salón D’Empaire.
1989 Premio Armando Reverón, AVAP.
Colecciones
BCV / Colección Cisneros, Caracas / Fundación Noa Noa, Caracas.