Esta emergencia sanitaria, que representa la decimoséptima vez que el país enfrenta esta enfermedad, está a punto de convertirse en el segundo brote con mayor cantidad de contagios en la historia nacional, superando las cifras registradas entre 2018 y 2020, periodo en el cual se contabilizaron 2.299 decesos y 3.481 pacientes. No obstante, ambas situaciones se mantienen por debajo de la crisis vivida en África Occidental entre 2014 y 2016, que dejó un saldo de 11.000 fallecidos y 28.000 infectados.
De acuerdo con el reporte oficial del Ministerio de Comunicación congoleño, con datos actualizados hasta el 28 de julio, la tasa de letalidad actual se ubica en un 44,2%. Actualmente, 797 pacientes permanecen bajo atención médica o en aislamiento, mientras que 615 personas han logrado superar la enfermedad. El seguimiento de contactos se mantiene con una efectividad del 78,3%.
Las provincias afectadas por la propagación del virus incluyen Ituri, que funge como epicentro, además de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. Las autoridades sanitarias, en conjunto con sus aliados internacionales, trabajan en un plan de acción para solventar desafíos operativos relacionados con la seguridad del personal, la capacidad de los centros de tratamiento y el suministro de insumos médicos.
Aunque el brote se extendió inicialmente hacia Uganda, este país fue declarado libre de ébola el 28 de julio, tras completar el periodo de 42 días sin nuevos contagios, luego de haber registrado 20 casos confirmados, de los cuales 15 fueron importados desde la RDC.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la cepa presente en esta epidemia es la de Bundibugyo, cuya tasa de mortalidad varía entre el 30% y el 50%. Actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para esta variante. La OMS mantiene una evaluación de riesgo alto para la expansión del virus en el África subsahariana, aunque el peligro a nivel global se considera bajo. El ébola se propaga mediante el contacto directo con fluidos corporales de individuos o animales infectados, provocando fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas graves.