Es la segunda ocasión consecutiva en la que el jugador logra este impacto, tras haber hecho lo propio frente a Portugal. Aunque su labor como delantero no es su función habitual, ha demostrado una solvencia sorprendente. Este tanto no solo quedará grabado en la historia del balompié español, sino que también otorgó una victoria merecida por el desempeño mostrado en el terreno de juego.
El conjunto español inició el encuentro con mayor determinación y coordinación, generando constantes ocasiones de peligro. Por su parte, Bélgica sufrió un duro revés debido a las lesiones de Onana y Tielemans, este último durante el calentamiento previo. Pese a estos contratiempos que mermaron su estructura, el equipo belga supo resistir y complicar el panorama para los españoles.
Fabián, quien fue la gran apuesta de De la Fuente en el once inicial en sustitución de Pedri, abrió el marcador a la media hora de juego. Aprovechando un rechace de Courtois, el sevillano logró enviar el balón al fondo de la red tras un disparo que se coló entre las piernas de la defensa. Este tanto permitió a España intensificar su dominio y buscar con mayor ahínco el segundo gol.
Sin embargo, el fútbol tiene giros inesperados y De Ketelaere igualó el marcador para Bélgica en un momento de desconcierto español, gracias a un excelente cabezazo tras un centro preciso de Castagne.
La segunda mitad mantuvo la misma tónica, con España buscando soluciones desde el banquillo. La entrada de Merino resultó ser el antídoto perfecto. El jugador, fiel a su costumbre de aparecer en momentos críticos, aprovechó un error en el control del guardameta Lammens tras un remate de Cubarsí para marcar el gol definitivo. Con este resultado, España se instala por tercera vez en su historia en las semifinales, manteniendo viva la ilusión de todo un país.