Las investigaciones iniciales señalan que el fuego se extendió con rapidez durante la jornada del jueves en la zona de los Gallardos. Se trata de un terreno de topografía accidentada, caracterizado por barrancos y viviendas dispersas en áreas forestales, lo que dificultó la huida de los residentes y visitantes, dejándolos atrapados en el siniestro.
El consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz, confirmó desde el lugar de los hechos que el balance actual es de 11 víctimas mortales, aunque advirtió que las cifras podrían variar. “Estamos ante una situación que solamente podemos calificar de tragedia”, declaró el funcionario al referirse a la magnitud del desastre.

Por su parte, el presidente regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, informó en una entrevista radial que los equipos de rescate mantienen la búsqueda activa de 19 ciudadanos. Este incendio, considerado uno de los más graves en la historia reciente de la región, ha dejado también ocho personas heridas, cuatro de ellas con pronóstico reservado.
Moreno describió la zona afectada como una especie de ratonera debido a la rápida expansión del fuego en un terreno escarpado cercano a la costa mediterránea. Aunque las autoridades sospechan que la mayoría de los fallecidos son extranjeros, se espera la identificación oficial para confirmar sus identidades.
Instrucciones estrictas ante la emergencia
Las investigaciones sugieren que cuatro de los fallecidos fueron hallados dentro de un vehículo con el volante a la derecha, lo que refuerza la hipótesis de que se trataría de ciudadanos británicos. Otros siete habrían perecido al intentar evacuar a pie por los senderos montañosos, quedando cercados por el avance del fuego.
El alcalde de Bédar, Ángel Francisco Collado, relató que se realizaron alertas puerta a puerta para advertir sobre el peligro inminente. Lamentablemente, un grupo de personas hizo caso omiso a las recomendaciones de resguardarse en sus hogares, resultando en la pérdida de siete vidas.
Ante este escenario, el consejero Antonio Sanz fue enfático al señalar que las directrices de las autoridades no son sugerencias, sino instrucciones obligatorias. “Si los organismos indican que hay que evacuar y señalan las rutas de salida, es fundamental seguir esas pautas”, subrayó.

Actualmente, más de 400 efectivos, incluyendo bomberos regionales, unidades aéreas y miembros de la Unidad Militar de Emergencias, trabajan arduamente para controlar el incendio. Hasta el momento, el fuego ha consumido 3.150 hectáreas, complicando las labores de extinción debido a la compleja orografía del lugar.
Las autoridades manejan la hipótesis de que el incendio pudo originarse por la caída de una línea de tendido eléctrico, lo que provocó que la vegetación se encendiera y el fuego se propagara velozmente impulsado por las ráfagas de viento. Cerca de 200 personas permanecen desalojadas y están siendo atendidas en diversos puntos de refugio municipal.