El proceso de transferencia de mando, previsto para el próximo 7 de agosto, atraviesa momentos de alta fricción entre el actual jefe de Estado de tendencia izquierdista y el sucesor de extrema derecha, quien cuenta con el respaldo del expresidente estadounidense Donald Trump. Mientras Petro rechaza los resultados de la segunda vuelta electoral celebrada en junio, De la Espriella, quien se impuso por un margen menor al 1% frente al candidato oficialista Iván Cepeda, ha señalado al gobierno saliente por presuntos hechos de corrupción.
«Petro y Cepeda han puesto en marcha un plan B para mantenerse en el poder a toda costa, intentando ejecutar un golpe de Estado», afirmó De la Espriella tras anunciar la interrupción del proceso de transición con la administración de izquierda. El mandatario electo, quien ha calificado la transición como una auditoría exhaustiva de la gestión saliente, sostiene haber detectado irregularidades en la lucha contra el narcotráfico, la asignación discrecional de contratos estatales y fallas estructurales en el sistema de salud.
Por su parte, Petro respondió a través de sus redes sociales, cuestionando la legitimidad de su sucesor: «Usted se eligió con ayuda extranjera, algo prohibido por la Constitución, y entregó la soberanía nacional para alcanzar la presidencia», replicó el mandatario en la plataforma X.
Acusaciones de fraude y desobediencia
El actual gobernante ha desconocido la legitimidad de De la Espriella, alegando la existencia de un fraude electoral y convocando a movilizaciones para el próximo 20 de julio, fecha en la que ofrecerá su discurso de despedida. Aunque el senador Cepeda aceptó los resultados, se ha declarado en desobediencia civil frente a la nueva administración. Es importante destacar que observadores internacionales y los organismos electorales han descartado cualquier manipulación en los comicios.
El nuevo mandatario ha prometido impulsar la inversión privada, reducir el tamaño del Estado y endurecer las medidas contra grupos irregulares y carteles de la droga. Conocido popularmente como «El Tigre», De la Espriella capitaliza el descontento de un sector de la población ante los intentos fallidos de Petro por alcanzar la paz total en un contexto de creciente violencia. Asimismo, el presidente electo ha advertido que llevará a Petro y a sus aliados ante tribunales estadounidenses, alegando vínculos con el narcoterrorismo, aunque hasta la fecha no ha presentado pruebas concretas.
Ante el temor de un estallido social similar a las protestas que marcaron el periodo 2019-2021, Petro ha confirmado que el proceso de transición continuará sin la participación de la delegación entrante, señalando que dejarán sillas vacías a la espera de que los nuevos gobernantes comprendan la responsabilidad de su cargo.