Rodríguez señaló que, aunque las grandes cadenas de supermercados y farmacias cuentan con sistemas de autogeneración para enfrentar las fallas, estas instalaciones solo benefician a una pequeña fracción de la población. «Estos sistemas apenas cubren entre el 27% y el 30% de los ciudadanos. La mayor parte del abastecimiento recae en abastos, bodegas y farmacias de sectores populares, los cuales carecen de respaldo energético y enfrentan enormes dificultades para acceder a generadores, sumado al alto costo del combustible», explicó el dirigente.

Ante este panorama, el gremio empresarial subrayó la fragilidad de los pequeños comercios tradicionales, que no poseen la capacidad financiera para adquirir o mantener equipos de respaldo ante interrupciones prolongadas del servicio.
Propuestas del sector ante la inestabilidad eléctrica
A pesar de reconocer los esfuerzos gubernamentales por gestionar la crisis del Sistema Eléctrico Nacional, Rodríguez insistió en la necesidad de previsibilidad. Por ello, Consecomercio ha presentado una hoja de ruta dividida en dos etapas:
- Fase de emergencia: Enfocada en facilitar la compra de plantas eléctricas para pequeños y medianos comercios mediante líneas de crédito especiales y la exoneración de impuestos de importación y tributos aduaneros para estos equipos.
- Fase de actualización: Orientada a renovar los sistemas de respaldo de grandes industrias y comercios que operan con equipos obsoletos, con más de una década de uso, cuya eficiencia está seriamente comprometida.

«El sector comercial necesita conocer las estrategias técnicas a corto, mediano y largo plazo para poder organizar su operatividad», concluyó el vocero.