La estrategia implementada consiste en un sistema de semáforo de tres colores para categorizar el nivel de riesgo de cada propiedad. Las brigadas técnicas, debidamente acreditadas, se encargarán de colocar distintivos en las fachadas de las construcciones evaluadas. El color verde señala que la estructura es totalmente apta para ser habitada, presentando solo daños superficiales. Por otro lado, la etiqueta amarilla indica que el inmueble tiene un uso restringido y requiere una revisión más profunda o reparaciones antes de permitir el acceso. Finalmente, el color rojo se asigna a las edificaciones que no pueden ser ocupadas debido a fallas estructurales severas que representan un peligro inminente para sus habitantes.
Garcés detalló que, hasta el momento, se han ejecutado entre 5.000 y 6.000 inspecciones en siete entidades federales, un avance logrado gracias a las jornadas de capacitación técnica impartidas por el gremio de ingenieros. El método aplicado sigue estándares internacionales de inspección visual, diseñados para dictaminar con rapidez la seguridad de una edificación.
El presidente del CIV, Enzo Betancourt, enfatizó que estas labores no deben ser vistas como una actividad recreativa, recordando que cualquier intervención técnica está sujeta a la Ley de Ejercicio de la Ingeniería, Arquitectura y Profesiones Afines, la cual establece sanciones para quienes incumplan las normas. Asimismo, Betancourt designó a la Asociación Alconpat Venezuela como asesora técnica, siendo los ingenieros Alfredo Urich, Carlos Rodríguez y Carlos González los únicos voceros autorizados para temas científicos.
El ministro Garcés aclaró que las credenciales emitidas por el CIV son exclusivamente para el acompañamiento en la evaluación visual y no constituyen una certificación para ejecutar proyectos de reparación estructural o cálculos sismorresistentes. Aquellas edificaciones marcadas con etiquetas amarilla o roja entrarán en una etapa de análisis exhaustivo, para lo cual la Comisión de Normas Venezolanas se reunirá próximamente con el fin de definir las directrices técnicas necesarias para las labores de reforzamiento y reconstrucción.