Rafael Mieres, quien preside la Sociedad de Ingenieros Civiles del Colegio de Ingenieros de Carabobo, aclaró que estos resultados preliminares en rojo no significan que la edificación esté próxima a desplomarse. Sin embargo, enfatizó que aquellas construcciones con daños evidentes requieren una revisión exhaustiva antes de que los especialistas autorizados por el gremio emitan un veredicto final.
«Estas revisiones iniciales son apenas un primer filtro. Un inmueble catalogado inicialmente en rojo podría cambiar a amarillo, y uno amarillo podría terminar en verde tras una inspección más rigurosa por parte de un equipo de especialistas», puntualizó Mieres.
Con el propósito de organizar la revisión de las infraestructuras, el Colegio de Ingenieros de Carabobo recibió el pasado viernes a una delegación presidencial liderada por el ingeniero Gustavo Coronel. En dicho encuentro, se facilitó el formato técnico elaborado por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), destinado a documentar los hallazgos en las viviendas y edificaciones afectadas.
En esta ficha técnica, los ingenieros deberán detallar los daños estructurales, tales como fisuras, desprendimientos de material, así como afectaciones en elementos clave como columnas, vigas, paredes, losas y escaleras.
Por su parte, el ingeniero Carlos Muñiz subrayó que estas valoraciones iniciales funcionan como alertas técnicas y no como un diagnóstico definitivo. A su juicio, divulgar listados de edificios con resultados provisionales puede generar angustia innecesaria en los ciudadanos, quienes aún lidian con el impacto emocional y material de los sismos.
«Hay personas muy vulnerables ante la posibilidad de perder su hogar. Por ello, es fundamental actuar con responsabilidad y aguardar por los informes concluyentes», señaló Muñiz.
Habitantes de inmuebles con clasificación roja duermen en casa de familiares
Entre las estructuras clasificadas en rojo se encuentran los edificios del complejo Colinas de Mara, ubicado en el municipio Juan José Mora. Debido a las fallas estructurales detectadas, los vecinos se vieron obligados a desalojar sus apartamentos, refugiándose temporalmente en vehículos, viviendas de allegados o espacios improvisados.
El gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, sostuvo un encuentro con 30 residentes de este conjunto residencial, sugiriendo como alternativa el alojamiento temporal con familiares en zonas que no sufrieron daños por el evento sísmico.
Finalmente, los ingenieros han advertido que, en diversos sectores de la Gran Valencia, algunos ciudadanos han optado por reparar grietas visibles por cuenta propia, sin contar con una supervisión técnica previa.
«Es imperativo realizar una evaluación profesional primero. Cubrir una grieta sin comprender su origen puede ocultar una señal crítica sobre el estado real de la estructura», advirtió Mieres.