Esta disputa, que amenaza con comprometer la operatividad de los ocho encuentros programados en esta sede, ha cobrado mayor relevancia tras el respaldo público brindado por una de las figuras políticas más prominentes que aspira a la gobernación del estado.
Exigencias sindicales: un llamado a la tranquilidad
El sindicato Unite Here Local 11, que agrupa a cerca de 2,000 trabajadores encargados de la logística, alimentos y servicios en el estadio, ha solicitado garantías formales de que el Gobierno federal mantendrá a los agentes de ICE fuera del complejo. Los empleados sostienen que la presencia de esta agencia migratoria crea un entorno de inseguridad y persecución, tanto para el personal como para los asistentes al evento, que se llevará a cabo del 11 de junio al 19 de julio.
Isaac Martínez, quien se desempeña como cocinero en el recinto, fue enfático al señalar que los trabajadores no desean laborar bajo el temor de ser detenidos al finalizar su jornada. El sindicato ha dejado claro que, de no obtener una respuesta satisfactoria, están preparados para paralizar sus actividades.
Preocupación por la privacidad de los datos
Más allá de la presencia física de los oficiales, el personal ha manifestado inquietud por los protocolos de acreditación impuestos por el comité organizador internacional. Para laborar durante el torneo, los empleados han tenido que suministrar información personal y biométrica sensible.
Yolanda Fierro, auxiliar de servicios, expresó el sentir generalizado al solicitar que la FIFA garantice que dicha información no sea compartida con agencias de inteligencia, gobiernos extranjeros o el propio ICE, evitando así que estos datos sean utilizados para procesos de deportación.
Un clima de alta tensión migratoria
Esta movilización ocurre en un contexto nacional de gran fricción. El ICE ha sido objeto de severas críticas por parte de defensores de derechos humanos, quienes denuncian prácticas de perfilamiento racial. La preocupación se ha incrementado tras incidentes violentos registrados a inicios de 2026, donde operativos de la agencia federal resultaron en la muerte de dos manifestantes en Mineápolis, elevando las alarmas sobre el uso de la fuerza.
El respaldo político de Tom Steyer
La protesta ganó un peso político significativo con la participación de Tom Steyer, inversionista y candidato a la gobernación de California. Steyer cuestionó la pertinencia de involucrar a la policía migratoria en la seguridad de un evento deportivo, calificando la medida como una amenaza innecesaria para los trabajadores del estado.
Mientras las consignas en contra de la presencia de ICE se multiplican, la FIFA y los administradores del SoFi Stadium se encuentran bajo presión para alcanzar un acuerdo que permita el desarrollo normal del evento deportivo más esperado de la década en la Costa Oeste.