En esta ocasión, un chaleco salvavidas original empleado durante la catástrofe marítima superó todas las previsiones al ser adquirido por casi un millón de dólares en una subasta realizada en el Reino Unido.
La pieza, considerada una reliquia de valor incalculable, se posicionó como el artículo más destacado del evento, evidenciando que la fascinación por el Titanic no solo permanece intacta, sino que se intensifica con el paso de las décadas.
.jpg)
La historia detrás del chaleco del Titanic
El chaleco perteneció a Laura Mabel Francatelli, una joven pasajera de primera clase que logró sobrevivir al naufragio ocurrido en 1912.
Francatelli viajaba en compañía de la diseñadora Lucy Duff Gordon y su esposo. Los tres consiguieron ponerse a salvo en el bote salvavidas número 1, el cual partió con apenas 12 ocupantes a pesar de tener capacidad para unas 40 personas, un episodio que ha sido objeto de debate histórico constante.
El chaleco no solo mantiene su integridad original, sino que además está firmado por la propia Francatelli y otros sobrevivientes, lo que lo convierte en un objeto único cargado de simbolismo y memoria histórica.

Un precio que superó todas las expectativas
Antes de la puja, se estimaba que el chaleco alcanzaría un valor de entre 250 mil y 350 mil libras esterlinas. No obstante, la cifra final se disparó hasta las 670 mil libras (aproximadamente 906 mil dólares), dejando sorprendidos incluso a los organizadores.
El comprador, cuya identidad se mantiene en reserva, realizó su oferta de manera telefónica, en una competencia que reflejó el inmenso valor histórico y emocional que posee este objeto.
.jpg)
El RMS Titanic, catalogado en su época como el navío más lujoso y supuestamente insumergible, se hundió el 15 de abril de 1912 tras impactar contra un iceberg en el Atlántico Norte. Más de 1,500 personas perdieron la vida de las aproximadamente 2,200 que viajaban a bordo.
Este desastre no solo marcó un hito en la historia marítima, sino que se transformó en un fenómeno cultural que continúa inspirando libros, producciones cinematográficas y, como en este caso, subastas de cifras millonarias.
