Inicialmente, la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) emitió una advertencia ante la posibilidad de olas de hasta tres metros en las prefecturas de Hokkaido, Iwate y Aomori. No obstante, al observar que el oleaje en el puerto de Kuji alcanzó apenas los 80 centímetros, el organismo decidió retirar la alerta mayor, manteniendo únicamente un aviso preventivo desde Hokkaido hasta Fukushima, donde se estima que el nivel del agua podría subir hasta un metro.
Un ciudadano fue trasladado a un centro asistencial tras sufrir una caída por las escaleras de su residencia en Hachinohe, Aomori, según informó la agencia de noticias Kyodo.
Ante la magnitud del sismo, registrado a las 4:53 de la tarde con una profundidad de 20 kilómetros, se ordenó la evacuación inmediata de 170.000 residentes distribuidos en cinco prefecturas. Asimismo, la JMA activó un protocolo de vigilancia ante un posible megaterremoto en la franja que abarca desde Hokkaido hasta Chiba.
La primera ministra, Sanae Takaichi, declaró a los medios que su equipo de gobierno se encuentra desplegado verificando el estado de la infraestructura y posibles daños humanos. Por su parte, los operadores de las plantas nucleares confirmaron que no se han detectado irregularidades ni niveles de radiación fuera de los parámetros normales.
La normalidad en el transporte público se vio severamente afectada, con la suspensión temporal de los servicios ferroviarios y del tren bala debido a cortes eléctricos y medidas de seguridad.
Japón, al estar situado sobre el Anillo de Fuego, es una de las regiones con mayor actividad sísmica en el planeta, lo que obliga a que sus edificaciones y sistemas de respuesta estén altamente preparados para resistir eventos de esta naturaleza.