Robert Duvall era una de esas leyendas del cine que desempolvaban en la mente una lluvia de títulos memorables al recordar su nombre. Desde el policía a punto de retirarse de ‘Un día de furia’ o el vecino misterioso y recluido de ‘Matar a un ruiseñor’,hasta sus trabajos más icónicos como su rol en las dos primeras cintas de la saga de ‘El padrino’ o ‘Apocalipsis Now’. Fue uno de los grandes talentos de su generación, un actor con un repertorio interminable y una capacidad innata para la metamorfosis, capaz de tocar todos los palos del séptimo arte. Su mujer confirmó este lunes su fallecimiento a los 95 años en su rancho de Virginia.
«Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo», escribió Luciana Duvall en redes sociales. «Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo. Para el mundo, fue un actor ganador del Oscar, un director y un narrador. Para mí, lo era todo. Su pasión por su oficio solo era comparable a su profundo amor por los personajes, una comida exquisita y su capacidad para conquistar el corazón».
Siete veces estuvo nominado al Oscar y una vez se llevó el gato al agua. Fue por ‘Gracias y Favores’,una cinta de 1983 dirigida por Bruce Beresford en la que Duvall interpretaba a un cantante de country marcado por el alcoholismo. También optó al premio for su papel de Tom Hagen en ‘El padrino’ o por meterse en la piel del teniente coronel Bill Kilgore de ‘Apocalipsis Now’, de nuevo a las órdenes de Francis Ford Coppola, el director que marcó su carrera.
Decía de él el crítico de cine de Newsweek que Duvall encaraba cada papel «con la diligencia de un etnólogo en una excursión al alma», un hombre que sin tener el físico de un galán de Hollywood supo encajar a la perfección en un amplio abanico de papeles.
Trabajó en más 90 películas y en una treintena de programas de televisión, una presencia constante en la gran pantalla desde que hizo su debut en el cine en 1962 con ‘Matar a un ruiseñor’, protagonizada por Gregory Peck. Durante el siguiente medio siglo, logró afianzarse como un secundario de lujo y uno de los actores más respetados del gremio, una leyenda.