El incidente tuvo lugar en un almacén perteneciente a la compañía Otowil, especializada en la fabricación de productos para el cabello. La fuerza de la explosión derribó uno de los muros frontales de la instalación, y las llamas, avivadas por los compuestos químicos almacenados, se propagaron con celeridad. La envergadura del siniestro fue tal que el fuego afectó a varios automóviles que se encontraban estacionados en las cercanías.
El incendio en el almacén de Otowil causó daños en residencias y vehículos. Adicionalmente, se formó una densa columna de humo y fuego, visible desde múltiples manzanas de distancia. Un residente del área, de nombre Sebastián, narró su experiencia: “Estábamos durmiendo y con mi esposa oímos un sonido como si estuviera lloviendo muy fuerte. Esa fue nuestra impresión. Al asomarnos, no vimos lluvia y comenzamos a escuchar el crepitar del fuego detrás. Salimos al frente de la casa y observamos un foco de incendio en la parte posterior de la fábrica”.
Ante la emergencia, más de 10 unidades de bomberos de San Fernando, Tigre, Don Torcuato y Escobar se desplazaron al lugar para extinguir las llamas. Como medida de precaución, se interrumpió el servicio eléctrico, dejando sin luz a los habitantes de al menos 15 manzanas. Los equipos de emergencia se enfocaron en contener el fuego para impedir su propagación a las propiedades colindantes.
El depósito siniestrado está ubicado junto a la planta de Sabores y Fragancias, una empresa que produce esencias para la industria alimentaria y de cuidado personal. Si bien esta fábrica sufrió algunos daños materiales, las llamas no llegaron a penetrar en sus instalaciones.
En las viviendas aledañas, los efectos fueron inmediatos: objetos salieron despedidos, los vidrios de las ventanas se hicieron añicos y, en la calle Alvear, a unos quinientos metros del epicentro, los residentes presenciaron cómo contenedores en llamas, lanzados por la onda expansiva, originaban nuevos focos de incendio.
En declaraciones a TN, Sebastián detalló que su hogar fue uno de los afectados por la caída de “elementos del cableado”. “Una joven que vive en el edificio de atrás vino a alertarnos de que, mientras observábamos la situación, el techo de nuestra casa se estaba incendiando. Entré, subí y logré apagar las llamas y retirar los escombros”, añadió.
Unidades de policía y ambulancias llegaron prontamente al sitio. Se observó a una ambulancia partir con urgencia, aunque hasta el momento no se han confirmado heridos de gravedad. El riesgo por la posible inhalación de humo tóxico se mantenía latente.
Mientras los bomberos continuaban sus labores para sofocar los últimos rescoldos, el suceso trajo a la memoria incidentes parecidos, como el que tuvo lugar en el polo industrial de Carlos Spegazzini.