Al momento del siniestro, la nave trasladaba a un total de 359 individuos. El accidente tuvo lugar pasadas las doce de la noche, cuando la embarcación cumplía su trayecto desde Zamboanga hacia la isla de Joló. Desde entonces, los equipos de salvamento se encuentran activos en la zona.
Según el balance oficial ofrecido por la Guardia Costera filipina, se ha confirmado el hallazgo de siete cuerpos sin vida. Además, 215 personas fueron rescatadas satisfactoriamente, pero 144 continúan desaparecidas, manteniendo la incertidumbre entre los organismos oficiales.
Posibles causas y operativo de búsqueda
Los informes iniciales indican que el navío experimentó desperfectos técnicos antes de sumergirse. Las operaciones de búsqueda y rescate se desarrollan con condiciones climáticas favorables, contando con la colaboración de la Armada y embarcaciones pesqueras de la región.
El comandante Romel Dua comunicó que se ha abierto una investigación formal para determinar con precisión las causas que originaron el siniestro.
Este suceso se añade a una extensa lista de desastres marítimos en el archipiélago, donde el mantenimiento deficiente, el exceso de carga y las condiciones meteorológicas adversas son factores recurrentes.
Es importante recordar que Filipinas tiene el lamentable récord de la peor catástrofe marítima en tiempos de paz, ocurrida en 1987 con la colisión del MV Doña Paz, que resultó en la muerte de más de 4.300 personas.