Este domingo, Portugal se alista para elegir al próximo jefe de Estado, quien asumirá el cargo tras la gestión de Marcelo Rebelo de Sousa. Estos comicios presidenciales son considerados los más reñidos en décadas, con las encuestas señalando un virtual empate entre los aspirantes con mayor respaldo, lo que hace muy probable la necesidad de una segunda ronda si ninguno logra la mayoría absoluta de los votos.


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📅 11 Junio – 19 Julio 2026
Portugal al Borde de una Elección Presidencial Histórica
Comicios en la Península Ibérica

Entre los nombres que lideran las preferencias se encuentran el exministro y analista político conservador Luís Marques Mendes; el líder de la ultraderecha André Ventura; el exsecretario general del Partido Socialista António José Seguro; el almirante retirado Henrique Gouveia e Melo y el eurodiputado João Cotrim Figueiredo, quien cuenta con el apoyo de Iniciativa Liberal (IL).
Marques Mendes, quien previamente presidió el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) —la misma formación que hoy lidera el primer ministro Luís Montenegro—, ha recibido el respaldo gubernamental. Por su parte, Seguro, con experiencia ministerial en los gabinetes del actual secretario general de la ONU, António Guterres, cuenta con el aval de los socialistas.
A lo largo de los últimos meses, las proyecciones sobre el posible ganador han fluctuado considerablemente. Inicialmente, Gouveia e Melo figuraba como favorito, para luego dar paso a Marques Mendes y Ventura en semanas recientes, y finalmente a Seguro en los últimos sondeos. Es importante destacar que la mayoría de estas encuestas se basaron en muestras de menos de 1.000 personas, lo que podría afectar su representatividad.
Un punto de consenso entre la mayoría de los estudios es la alta probabilidad de una segunda vuelta, una situación que solo ha ocurrido una vez en la democracia portuguesa, en 1986, cuando el socialista Mário Soares se impuso en una contienda muy ajustada frente al demócrata-cristiano Diogo Freitas do Amaral.
Otro aspecto en el que coinciden las encuestas es que, de producirse una segunda votación, si ningún candidato supera la mitad de los sufragios en la primera ronda, Ventura sería uno de los dos contendientes, aunque las proyecciones indican que no resultaría victorioso.
Un total de 11 candidatos compiten en estas elecciones, incluyendo a una única mujer, la eurodiputada y excoordinadora del Bloco de Esquerda, Catarina Martins.
Además de los cinco favoritos y Martins, la lista de aspirantes incluye al sindicalista André Pestana; el cofundador del partido ecologista Livre, Jorge Pinto; el dirigente comunista António Filipe; el pintor Humberto Correia y el músico Manuel João Vieira.
La campaña electoral, que inició el 4 de enero, ha estado marcada por dos temas centrales. Uno de ellos es la situación en Venezuela, dado que la contienda comenzó un día después de que Nicolás Maduro fuera objeto de una acción por parte de Estados Unidos en Venezuela, país que alberga una significativa comunidad de emigrantes portugueses.
La mayoría de los candidatos ha calificado esta acción de la administración de Donald Trump como un atentado contra el derecho internacional, con la notable excepción de Ventura.
El segundo tema recurrente en la campaña, y en los comicios de los últimos años en Portugal, es el precario estado de la sanidad pública. Este asunto cobró fuerza en estas presidenciales tras el anuncio de una investigación por parte de la fiscalía portuguesa sobre la muerte de un hombre de 78 años en el área metropolitana de Lisboa, quien falleció tras esperar casi tres horas por una ambulancia.
A este lamentable suceso se suman otros dos casos sospechosos reportados recientemente por los medios, que involucran a personas fallecidas mientras aguardaban atención sanitaria.
El deficiente funcionamiento del sistema de salud ha sido abordado por todos los candidatos, a pesar de que la figura del jefe de Estado en Portugal carece de poderes ejecutivos y su rol es más bien de árbitro y fiscalizador.
En la serie de debates electorales previos a los comicios, el presidente saliente, Marcelo Rebelo de Sousa, y su desempeño —incluyendo tres disoluciones del Parlamento en cinco años—, han sido un invitado invisible pero constante.
Candidatos como Marques Mendes y Ventura han manifestado su intención de ser presidentes