Según los informes preliminares de la Policía local, el presunto agresor había concebido un plan para atentar contra su exnovia, también de 15 años, en las inmediaciones de la escuela. Sin embargo, modificó su objetivo y se dirigió al domicilio de la joven, donde disparó mortalmente a su madre, Jessica Rodríguez, de 39 años, así como a su hermana de 13 y a su hermano de 8 años.
Cuando los oficiales recibieron la alerta sobre el tiroteo, se trasladaron de inmediato al complejo de apartamentos. Allí encontraron los cuerpos sin vida de las tres víctimas. El atacante ya había huido del lugar, pero fue aprehendido minutos después y trasladado a un centro de detención juvenil.
Sin nexos con grupos delictivos
De acuerdo con las primeras indagaciones, el acusado no mantenía vínculos con pandillas ni con otras organizaciones criminales. Además, los agentes lograron recuperar el arma utilizada en la masacre y se encuentran investigando cómo la obtuvo y si alguna persona estaba al tanto de sus intenciones.
Por su parte, el jefe de la Policía de Odessa, Mike Gerke, describió el suceso como un “acto de violencia trágico y cobarde”. Añadió que este tipo de eventos “realmente marcan a una comunidad” y lo calificó como “algo doloroso y horrible”.
En cuanto a la exnovia del detenido, Gerke confirmó que no sufrió lesiones físicas, aunque enfatizó que no se puede afirmar que “está bien después de lo que le ocurrió a su familia”.