Macron calificó el incidente, que conmocionó al mundo, como una «oportunidad para salir aún más fortalecidos». El pasado 19 de octubre, un grupo de delincuentes logró acceder al museo y sustraer en cuestión de minutos piezas cuyo valor asciende a 88 millones de euros. Hasta el momento, las joyas no han sido localizadas y cuatro sospechosos han sido imputados y se encuentran en prisión.
Entre las ocho piezas afectadas, descritas por las autoridades como «de un valor patrimonial incalculable», destaca la tiara de la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, adornada con aproximadamente 2.000 diamantes.
Las declaraciones del presidente se producen en un contexto donde el Tribunal de Cuentas francés había criticado recientemente la gestión del museo, señalando un descuido en las medidas de seguridad en favor de estrategias para atraer mayor afluencia de público.
«La seguridad del Louvre será totalmente replanteada», enfatizó Macron, aludiendo al ambicioso plan de renovación del museo que se dio a conocer en enero. Este proyecto incluye la creación de un nuevo acceso y un espacio dedicado exclusivamente a «La Gioconda» de Leonardo da Vinci.
Como parte de las «medidas de urgencia», la pinacoteca, considerada la más visitada del mundo, anunció la designación de un «coordinador de seguridad» y la instalación de cámaras de vigilancia adicionales.