La declaración oficial se fundamenta en la Ley de Gestión del Riesgo de Desastres, según se detalló en un comunicado emitido por la oficina del primer ministro.
La Compañía de Servicios Públicos de Jamaica (JPS) informó que más de 530.000 clientes, lo que equivale aproximadamente al 77% de los usuarios, se encuentran actualmente sin suministro eléctrico en todo el territorio nacional.
Por su parte, Desmond McKenzie, ministro de Desarrollo Comunitario y responsable de la respuesta ante desastres en Jamaica, expresó su pesar en una rueda de prensa, señalando la ocurrencia de inundaciones generalizadas, deslizamientos de tierra y daños severos en las infraestructuras.
Hasta el momento, los municipios que registran los mayores estragos son Clarendon, Manchester, Saint Elizabeth y Westmoreland. En estas áreas, numerosas comunidades permanecen aisladas y las vías de comunicación se encuentran intransitables. Se ha confirmado el fallecimiento de tres personas.
McKenzie describió la devastación en Saint Elizabeth como «extensa» e informó que «varias familias» quedaron atrapadas en sus residencias en Black River. Los equipos de rescate están experimentando serias dificultades para llegar a los damnificados debido a las peligrosas condiciones imperantes.
El ministro jamaiquino enfatizó que aún no es posible ofrecer detalles precisos sobre la magnitud total de los daños provocados por el huracán, ya que las labores de evaluación apenas están comenzando.
Finalmente, McKenzie extendió su agradecimiento al Cuerpo de Bomberos de Jamaica y a la Fuerza de Defensa de Jamaica por su incansable labor en apoyo a los residentes durante la emergencia. Confirmó, además, que se han habilitado más de 800 refugios para albergar a los afectados.