Según detalló, todo ocurrió una semana antes tras una cena con amigos en Madrid. Al regresar a Miami, siguió ignorando su malestar en el estómago, hasta que no pudo aguantar más y fue a emergencias. «El resultado que arrojó fue claro y conciso: vesícula inflamada que debían remover lo antes posible».
De igual forma, agradeció al equipo médico y a su doctor, «quien movió las piezas para que pudiéramos ejecutar la cirugía lo antes posible. Gran ser humano, cercano y extraordinario profesional».
«En esos momentos, cuando sientes gran vulnerabilidad, cualquier palabra de aliento, gesto o hasta un guiño cambia completamente tu estado de ánimo».
Asimismo, relató que la operación fue todo un éxito. «Ya hoy 7:51 am estoy tranquilo, casi nada de molestias, solo un mal recuerdo de una crisis que no se la deseo a nadie».
«Por eso es IMPORTANTE que a la hora de sentir algo así de intenso echemos a un lado la intuición, el libro gordo de Petete, Google, ChatGPT, la vecina que echa las pepas de la papaya y corramos a una emergencia. Solo ellos, bajo los estudios pertinentes, determinan la gravedad del asunto».