Como la transacción no es pública, las personas que confirmaron la información sobre los buques le pidieron a Bloomberg no ser identificadas. La partida de esta nueva flota es una de las acciones del gobierno de Maduro para realizar transacciones de petróleo entre Irán y Venezuela.
Con esto, Maduro está desafiando las sanciones de Estados Unidos impuestas desde Washington para presionar su salida del poder. Las prohibiciones causaron que incluso Rusia y China, dos de los grandes aliados de Maduro se mantengan al margen de realizar operaciones comerciales de petróleo con Venezuela.
Esto ha ocasionado una fuerte crisis de combustible en el país que se suma a la deteriorada situación política y económica del territorio. En el panorama también influye el deterioro y mal funcionamiento de la estatal Petróleos de Venezuela. La empresa sufrió un declive constante desde la época de Hugo Chávez.
No es la primera vez que Irán envía crudo a Venezuela. A principios del mes de octubre tres barcos zarparon a aguas venezolanas. Sin embargo, ese combustible ya se está agotando y los venezolanos deben hacer horas de colas en las estaciones de servicio.
Con esta nueva flota se pretende dotar al país con una cantidad doble de lo que recibió anteriormente.
El primer envío no dejó de sorprender a los observadores internacionales en mayo. El grupo manifestó su asombro al ver la flota cruzar el mar Caribe patrullado por la Marina de los Estados Unidos, hasta Venezuela.