En una declaración conjunta, los firmantes han reiterado que las elecciones fueron organizadas por el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, carecen de legalidad y legitimidad porque fueron llevadas a cabo sin las mínimas garantías de un proceso democrático, de libertad, seguridad y transparencia ni de integridad de los votos ni la participación de todas las fuerzas políticas ni de observación internacional.
Así las cosas, han hecho un llamado a la comunidad internacional para que se una al rechazo de estas elecciones fraudulentas y apoye los esfuerzos para la recuperación de la democracia, el respeto a los Derechos Humanos y el Estado de derecho en Venezuela.
También hicieron un llamado a todos los actores políticos del país, independientemente de las tendencias ideológicas y afiliaciones partidarias, para que pongan los intereses de Venezuela por encima y se comprometan de manera urgente a un proceso de transición, definido e impulsado por los venezolanos.
“El objetivo de dicho proceso, han subrayado, debe ser encontrar una salida pacífica y constitucional que lleve al país a unas elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y creíbles, lo más pronto posible”, indicaron.
La declaración la firman Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Santa Lucía.
Entre las ausencias notables figuran Argentina y Bolivia, cuyos presidentes Alberto Fernández y Luis Arce, están políticamente muy próximos a Maduro. Tampoco la firman México y Uruguay, países ambos que han optado durante la crisis venezolana por no significarse por uno u otro bando con vistas a poder ejercer llegado el caso un papel de interolocución.