Al doctor Calderón, según allegados y familiares, el saturador de oxígeno no le marcaba ningún nivel, por lo que requirió de un ventilador mecánico que lo ayudara a superar la insuficiencia respiratoria que presentaba, derivada del COVID-19, equipo que nunca llegó al hospital Bachiller Rafael Rangel de Santa Bárbara, donde estaba recluido desde la semana pasada.
El profesional de la medicina, egresado de la Universidad de Los Andes, trabajaba en el hospital de Santa Bárbara, así como en el Cicpc. Era uno de los cuatro médicos forenses que ejercía en el estado llanero y se convirtió en la quinta víctima de los profesionales de la salud que muere en la entidad por patologías asociadas al COVID-19, según afirman sus familiares.
Desde la semana pasada, familiares del médico solicitaban algunos insumos a través de cadenas de WhatsApp, para atender la emergencia que presentaba su salud. Allegados critican la poca colaboración que hubo de parte de sus patronos, para ayudar a los familiares durante la enfermedad.
El dirigente de Vente Venezuela, Edwin Fernández, escribió en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: