El sueldo se va en un suspiro, es por eso que los maracaiberos ‘le meten’ a cualquier tipo de trabajo para sobrevivir ante la precaria situación del país. Sea el trabajo que sea, hasta ejercer una carrera distinta.
Cualquier trabajador vive con una lluvia de pensamientos: » Este sueldo no alcanza, si no trabajo no como, si no hago nada es peor», otros se conforman y aceptan «los ricos están contados».
Uno de los trabajos de mucha responsabilidad es el de vigilar cualquier espacio, institución o empresa, y no menos importante, ya que un vigilante protege los bienes, muebles e inmuebles, así como también a las personas que se encuentra en el mismo. No escapa de ser uno de los trabajos con el que tampoco se puede vivir.
Personas con está ocupación, mayormente hombres, tienen la gran responsabilidad de cuidar o velar por el bienestar de un determinado lugar, exponiéndose al peligro de ser atacado por delincuentes ya que muchos vigilan sin un armamento para su defensa personal.
Un vigilante se trasnocha para poder hacer su trabajo, con su respectivo radio para escuchar una ‘musiquita’, porque ya ni para el café alcanza.
Al llegar a casa en horas de la mañana es imposible obtener el descanso que el cuerpo necesita, ya que los cortes eléctricos aún continúan por largas horas, no hay que comer en su hogar, sale a ver que se gana en el día y más tarde vuelve a su rutina nocturna.
Aníbal Matheus de 40 años de edad, es vigilante, desde hace 5 años de un lugar cerrado que incluye prefectura, ambulatorio de salud, cancha deportiva y salón cultural. Expresa que ademas de su trabajo, debe resolver con otras ‘marañitas’ para la alimentación, los estudios de sus tres hijos y los medicamentos de su madre.
«Cuando hago guardias de noche me pagan un poquito más, en el día aprovecho para ‘marañarme’, lavo aires acondicionados, pinto casas, boto basuras, limpio patios, hago lo que sea. En años anteriores que se podía vivir con lo que pagaban, al salir de guardia llegaba a mi casa sólo a descansar, sin preocupaciones».
Vigilantes han vivido situaciones de riesgos, y el sueldo que les pagan no les alcanza, han sido razones por las que han dejado ese tipo de oficio prefiriendo trabajar por su cuenta.