Hugo Chávez llegó en su momento a posicionarse de manera inobjetable como un hombre “muy popular” en el mundo mientras se desplazaba con una “chequera en blanco” de recursos ilimitados, ello le permitió ser invitado de honor en muchos países que ansiaban con hacerse de una parte de ese enorme caudal con que se desplazaba el caudillo y su disposición a gastarlo.
De ese “maná” se pegaron gobiernos como Cuba, Bolivia, Ecuador y Argentina. Chávez” se hacía cargo” de todas sus deudas y gastos y eso lo hacía “muy querido” para esos anfitriones del poder.
Al morir Chávez dejó su legado al “mandadero” favorito, este, completamente encandilado, continuó la francachela y el despilfarro hasta que agotó rápidamente los recursos existentes y procedió entonces a solicitar préstamos en condiciones leoninas cuyos montos son incalculables para la fecha actual.
Desde las sanciones internacionales y la destrucción de Pdvsa, única fuente de ingresos venezolana, Maduro ha visto muy menguada esa capacidad de lograr nuevos endeudamientos y ya tanto Rusia como China le miran “de reojo” mientras el reloj sigue inexorable hacia las fechas en las cuales deben cancelarse los servicios de deuda acordados.
Ante la posición actual que atraviesa Venezuela, con una posible defenestración del regordete usurpador de Miraflores, existe la posibilidad de un exilio en su futuro inmediato para el dictador, sin embargo, son pocos los países que estarían dispuestos a recibirlo.
Uno de los países que ha marcado distancia a pesar del espaldarazo brindado para mantener a Maduro en el poder en días recientes ha sido Rusia. Este país ha manifestado de antemano que no podría recibir a Maduro como posible asilado en caso de que sea depuesto y decida exiliarse fuera de Venezuela.
Así lo ha asegurado en su cuenta de twitter el ex presidente de Pdvsa Pedro Mario Burelli luego de una entrevista en CNN con el periodista Fernando del Rincón.